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UNA DECLARACIÓN

DE INTENCIONES

Bienvenida: este es tu espacio seguro. Bienvenido: este es tu espacio de empatía y aprendizaje. Seas mujer u hombre, estás en el sitio adecuado.

Femme Sapiens, una revista digital para hablar de Arte y Mujer. Nace, por un lado, gracias a la confirmación de que este espacio es necesario. Hemos sido dejadas de lado de manera sistematizada en casi todos los campos, pero el del Arte ha sido desde siempre un mundo especialmente de hombres, y aún lo sigue siendo (al menos profesionalmente hablando, que Arte tenemos para rato). Tantas y tantas artistas del pasado y de la actualidad de gran valor han sido ignoradas. Rescatémonos, pues, y hablemos en pasado, presente y futuro.

 

Por otro lado, Femme Sapiens nace con ilusión y con humildad, con el "solo sé que no sé nada" por delante, con la única certeza de que en el feminismo, como en la vida, las dudas son válidas. Tenemos el derecho, aunque a veces no lo parezca, de no tener opinión sobre algo. Es precisamente por esto que Femme Sapiens crece a partir de dinámicas de colaboración en las que todas estamos incluidas. Seas blanca o negra, transexual, bollera o hetero, tu opinión importa. Queremos escucharte contar todo lo que ahí fuera no te han dejado.

Porque, objetivamente, no nos dejan. Según un estudio publicado en enero de 2019, el Museo Reina Sofía celebró 336 exposiciones temporales entre 2000 y 2016: solo un 14% de los artistas eran mujeres. En el momento en el que se nos excluye del Arte, no solo están diciendo artista es una profesión de hombres (como nos han intentado convencer con tantas otras); sino que nos están diciendo que nuestra visión NO CUENTA. Pero es que nuestra visión como mujeres cuenta, y cuenta mucho. El Arte es una actividad que, al contrario de lo que se piensa recientemente, tiene una utilidad práctica dentro de nuestra sociedad. Nuestra visión cuenta porque a través del Arte creamos conexiones de empatía y diálogo. A través del Arte decimos lo que somos y cómo nos sentimos

 

Fue en los Goya de este año que se dio una lección al mundo en este sentido. La directora Arantxa Etxevarría ganó el premio a Mejor Dirección Revelación por su película Carmen y Lola, un largometraje sobre el amor entre dos mujeres gitanas. Cuando le dieron el premio se lo dedicó a aquellos que no permiten amar diferente, a aquellos que no son capaces de ponerse en la piel del distinto. Se lo quiero dedicar a ellos para que vayan a ver esta película de gitanas lesbianas y mujeres. Imaginad: alguien con ideas poco respetuosas hacia, por ejemplo, los homosexuales, sintiendo empatía por estos personajes de la película: el Arte como herramienta útil para la sociedad.

Otro aspecto que querría tener en cuenta al definir la dirección de esta revista es la del "todo vale". Qué es Arte y qué no es Arte es el eterno debate, solo hay que acercarse a un museo de Arte contemporáneo cualquier día a cualquier hora, y con toda seguridad podremos tener la oportunidad de escuchar una conversación entre los asistentes con esta reflexión. Yo, como músico de profesión, sé que esto le pasó a Beethoven con sus coetáneos, después a Stravinsky, y así será por los tiempos de los tiempos en cualquier disciplina. 

Femme Sapiens tiene doble intención a corto plazo, y un sueño para el futuro. Ahora, como revista digital, tiene dos objetivos principales: el primero, servir como espacio de divulgación, investigación e información. Rescate de artistas olvidadas, información sobre exposiciones, análisis de obras, investigaciones estadísticas, reflexiones sobre la educación y el Arte; estas son solo algunas de las propuestas que varias de vosotras me habéis hecho, pero la lista es infinita.

Por otro lado, me gustaría crear de manera humilde ese espacio que nos han quitado. Se inaugura hoy el Espacio Creadoras, abierto a esas artistas que ilustran, escriben, hacen videoarte y muchas cosas increíbles más. Un lugar para que las artistas muestren su trabajo, y nosotras y vosotros podáis disfrutarlo. Ese trabajo que en muchos casos es de un altísimo valor, pero que por el simple hecho de estar realizado por una mujer, no va a tener las mismas oportunidades que otros trabajos de igual (o a veces incluso inferior) valor.

Y el sueño del futuro: diseñar eventos, exposiciones y talleres hechos por nosotras y para nosotras. Procurarnos esta comunidad que tanto necesitamos, conocernos y darnos las oportunidades que merecemos. 

Adoro la afirmación de la youtuber Ter en este sentido: para mí no existe la diferencia entre alta y la baja cultura, y así nos lo demuestra hablándonos igual del culo de Kim Kardashian que de Homero o Le Corbusier. En Femme Sapiens esta reflexión es válida: podemos hablar del Arte que está en los museos, pero también del Arte que está en la calle; de Clara Schumann o de reguetón. Aquí, todas las creatividades son bienvenidas.

Finalmente, me gustaría explicaros quién soy y cuáles son mis intenciones. Soy Helena Sotoca, tengo 25 años, nacida en Madrid, estudiada en Zaragoza y viviendo en Barcelona. Estudié en el Conservatorio las carreras de violín y viola, y actualmente trabajo como viola invitada en la orquesta del Gran Teatre del Liceu. Poco dueña de mis impulsos de acción, estudio Gestión Cultural con la ilusión de ver materializadas mis ilusiones en proyectos reales.

Y si tengo una ilusión en mi vida, es la del desarrollo de esta revista. Comienza con recursos absurdamente humildes, herramientas caseras y corta de personal. Comienza, además, con un formato digital fascinado por verse en papel a plazo medio. Una pequeña revista que quiere convertirse en una referencia de Arte y de feminismo; que desea crear comunidad, hacer fuerza empujando todas juntas para abrirnos ese espacio que no tenemos (como tan bien refleja la ilustración que ha hecho María Asensio ¡gracias María! para este manifiesto).

Hace bien poco, a pesar de mis creencias y de la bonita educación que me han dado mis padres (gracias papá y mamá), me di cuenta de un sentimiento inconsciente que había echado raíces bien profundas dentro de mí. De repente me di cuenta de que me había creído que si las mujeres no estábamos en puestos de responsabilidad, éramos ignoradas en el Arte y habíamos sido dadas de lado en general, era, ciertamente, porque no éramos suficientemente buenas. Fue doloroso ser consciente de este pensamiento, pero la manera en que me topé con él fue iluminadora: asistí a una exposición de la polifacética Charlotte Salomon, una artista poco conocida de indiscutible valor. Me siento avergonzada, pero mi sorpresa al encontrarme con unos dibujos espectaculares fue mayúscula. Más vergüenza todavía, mi inconsciente exclamando: "¡Pero si es una mujer!". 

Así que, en un acto de autodeconstrucción os digo: no es nuestra culpa, tenemos derecho a estar enfadadas, tenemos derecho a confiar en que lo que hacemos es suficientemente bueno. Aquí no hay censura, aquí no hace falta "ser optimista". Escuchémonos y aprendamos.

CRÉDITOS ILUSTRACIÓN: ©María Asensio 

                                             @tortugueira